Lucas 18:1 / 1 reyes 18:41 / Lucas 11:8
Cuando aprendemos a ser firmes e insistentes delante de Dios conforme a sus promesas, podemos dar por seguro que recibiremos una lluvia de bendiciones.
En estos tiempos Dios esta por derramar en tu vida una respuesta poderosa, una lluvia de bendiciones, el lo prometió y lo hará; solo debemos aprender a ejecutar esa manifestación que esta a nuestra espera.
“JesĂşs les contĂł a sus discĂpulos una parábola para mostrarles que debĂan orar siempre, sin desanimarse”. Lucas 18:1
Al leer la historia de la viuda insistente y el juez injusto (Lc. 18) vemos como una desprotegida mujer pudo doblegar a un juez injusto y malvado para que le respondiera su peticiĂłn y el Señor en su sabidurĂa nos enseña que si este juez injusto y malvado logro responder a esta indefensa viuda solo por insistir ¿cuanto más no nos responderá Ă©l siendo bueno y justo a nuestras insistentes peticiones de hijos amados? . JesĂşs lo enseñó una y otra vez, lo recalco, lo repitiĂł en varias parábolas y enseñanzas. Cuando algo se repite varias veces en las escrituras es porque tiene suma importancia y es vital para los creyentes.
La actitud de insistencia dice mucho de nosotros, al insistir demostramos que creemos en las promesas de Dios, que tenemos fe en su respuesta, que esperamos en él pacientemente, que sabemos que el Señor es poderoso, que confiamos en su palabra, que entendemos que el es fiel y no es mentiroso. Todo esto y mucho más decimos con nuestra actitud cuando somos insistentes, la insistencia también es muestra de nuestra consagración y fidelidad, de que realmente estamos interesados en recibir lo que pedimos y que no es un caprichito del momento, sino que lo deseamos ardientemente.
JesĂşs dijo que si nosotros siendo malos (imperfectos) sabemos dar buenas cosas a nuestros hijos, ¿Cuanto más nuestro Padre celestial les dará cosas buenas a los que le pidan? (mateo 7:11).
Algunos se torturan pensando si es o no es la voluntad de Dios ciertas peticiones, pero Dios se encargará de responder la peticiĂłn de alguna manera, no deberĂamos tener tantas dudas, sino más bien pedir, y la respuesta vendrá de alguna manera. Rápidamente sabremos si hay que cambiar la forma de pedir, pero conociendo la palabra de Dios, y pidiendo vamos a tener claro el tema.
Dios nos prueba la paciencia y la fidelidad mientras pedimos, tenemos que reclamar las promesas y buscar en la biblia las promesas del Señor y orar conforme a ellas. Al Señor le agradan los hijos insistentes. El no tiene otra alternativa que responder. El no miente, tendrá que darte respuesta, quizás la intensidad y fervor de nuestras oraciones apresure la respuesta. ElĂas oro fervientemente al Señor por la respuesta:
“ElĂas era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor orĂł que no lloviera, y no lloviĂł sobre la tierra durante tres años y medio. VolviĂł a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos. Santiago 5:17-18
Presta atenciĂłn a lo que dice 1 reyes 18:41 dice:
“Entonces ElĂas dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subiĂł a comer y a beber. Y ElĂas subiĂł a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y Ă©l subiĂł, y mirĂł, y dijo: No hay nada. Y Ă©l le volviĂł a decir: Vuelve siete veces. A la sĂ©ptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y aconteciĂł, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia”. ElĂas sabĂa que venia la lluvia, sus oĂdos espirituales percibĂan la gran bendiciĂłn, sin embargo oro fervientemente para que eso suceda, los que conocen al Señor saben que el derramará lluvias de bendiciones, pero tambiĂ©n saben que deben desatarlas con una oraciĂłn ferviente e insistente. ¿Deseas realmente esa respuesta? ¿Estas insistiendo diariamente a tu Padre para que te responda? Con estas preguntas puedes evaluar como esta el nivel de tu fe, recuerda que conforme a tu fe te será hecho, y si insistes demuestras gran fe. Debemos orar pidiendo, interceder reclamando las promesas y agradecer porque sabemos que la respuesta viene indudablemente. Dios es nuestro padre bueno.
El Señor nos desafĂa a que desatemos todo lo que el tiene preparado para nosotros, nos desafĂa a pedirle sus respuestas a nuestras inquietudes.
Muchas veces terminamos desatando lo que estaba atado, si estabas atando la pobreza y desatando abundancia, no te quejes más por el tema
ni seas incrédulo, porque terminaras desatando más pobreza. Asà sucede con todas las peticiones, debemos tener una actitud expectante de fe y de obrar por fe.
ConfĂa como ElĂas, pero tambiĂ©n insiste fervientemente como ElĂas y Dios te va a sorprender. Una lluvia grande se oye...
¡Bendiciones, un abrazo!
ESCRITO PARA: masparatuvida.blogspot.com
POR: Ernesto Gutierrez
Ernesto Gutierrez - Una lluvia grande se oye
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